Super Ricos
La sociedad es una construcción social, como nosotros la diseñamos será, depende absolutamente de nosotros, de nuestra voluntad. Tener súper ricos en nuestra sociedades es una anomalía, un desequilibrio, porque la riquezas significan recursos, los recursos, tiempo y poder, si una persona concentra mucho recursos, tiempo y poder, generará mucha injusticia, desigualdad y desencadenará cualquier tipo de violencias. La carencia de muchos no puede ser originada en la acumulación de pocos, todo ser humano es imagen y semejanza de Dios, está llamado a descubrir su conciencia y para ello necesita que sus necesidades básicas estén satisfechas, esto no puede ser un privilegio de unos pocos, por más mérito que tengan dentro del esquema liberal, económico y político, sino que la economía debe estar dirigida para lograr un equilibrio, esto no quiere decir igualdad lisa y llana, pero sí evitar grandes acumulaciónes. Para lo cual se puede poner: Impuestos progresivos bien diseñados (y realmente cobrados). No alcanza con que existan en la ley. Hay que cerrar los agujeros: evasión, paraísos fiscales, ingeniería contable.Impuesto fuerte a grandes herencias (para evitar “dinastías eternas”) Impuesto a la riqueza muy alta (no a la clase media, sino a patrimonios realmente gigantes). Coordinación internacional para que no se escapen capitales. Salarios dignos vinculados a la productividad. Participación de trabajadores en ganancias (modelos tipo cooperativas o acciones laborales). Educación pública fuerte que iguale oportunidades reales. Servicios públicos universales de calidad. Esto es clave: no hace falta que todos tengan lo mismo, pero sí que nadie quede fuera de lo esencial. Salud, educación, vivienda básica, conectividad. Si eso funciona bien, la desigualdad duele menos porque no se traduce en exclusión. Incentivar la inversión productiva, no la especulación. Beneficios fiscales para quien invierte en empleo real. Castigos o desincentivos a la pura especulación financiera. Desarrollo industrial y tecnológico. Regulación de flujos financieros Si la distribución de la renta es muy inequitativa, de nada sirve tener división de poderes en nuestras democracias si el poder lo tienen los poseedores de capital, las guerras siempre la deciden personas con poder o que representan al poder, porque el poder no solo se encarna, se vuelve una adicción, las personas buscan en el poder el Ser, pero el Ser está en otra parte, el Ser es vida, paz y alegría. El estado de derecho surge de nuestra naturaleza espiritual, de nuestro libre albedrío, de nuestra humanidad, que tiene emoción y nociones de justicia, ir en contra de esto es ir en contra de nuestra naturaleza, que no es la misma de los animales. Existe lo que el Papa Fransisco llamaba una "hipoteca social" sobre toda propiedad privada. Si la acumulación de uno priva a otros de lo necesario para vivir, esa propiedad pierde su legitimidad ética. El éxito no es solo "mérito propio", sino el resultado de una infraestructura social, educativa y de recursos que pertenecen a la comunidad. Todos formamos parte del Ser, cuando dignificamos a un ser, no solamente vive mejor, sino que el que da recibe, “Son los cambios que hemos provocado en la vida de los demás lo que determina el significado de la nuestra” Porque “ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en forma que respete y mejore la libertad de los demás.” Decía Nelson Mandela. Al final terminamos aceptando los monopolios, las multinacionales, los latifundios, los fondos de inversión, que tienen más capital que los estados y por lo tanto pueden tener mayor poder de decisión y de influenciar en las políticas a ejecutar en las democracias republicanas, los que terminan tomando las medidas que afectan a la mayoría de Personas y al futuro de la generaciones. Por qué nos cuesta tanto cambiar esto, pensar de otra manera; en parte porque hemos sido adoctrinados para aceptarlo y por otra parte porque tenemos miedo y preferimos la comodidad. En la sociedad de consumo se nos ofrecen un montón de alternativas para sublimar nuestra frustración, con tal de no cuestionar el orden social imperante. El ser humano lo que convierte en su propiedad lo considera suyo, legítimo, bueno y verdadero, por derecho propio y mérito, el ser humano con sus mecanismos de defensa del yo egoísta, todo lo justifica para su beneficio, pero si uno investiga la conformación de las desproporcionadas fortunas puede ver que han sido a través de posiciones monopólicas, captura del Estado, endeudamiento que socializa pérdidas, evasión fiscal, explotación laboral en contextos de debilidad institucional, despojo, usura, lucha, robo, explotación, expropiación, privatización, colonización, deudas privadas que las convierten en publicas, esclavitud, etc. Nuestra finalidad en el planeta tierra no es ver con cuánta fortuna se puede llegar al cementerio, sino que experiencias vivificadoras has tenido y cuánto has aportado para la comunidad donde vives, a cuántos has ayudado a Ser. Es desarrollar la conciencia en libertad, como alimentamos el espíritu con el que te encontrarás con el Ser Supremo. Claro que los bienes de la tierra están para gozar, para disfrutar, pero con responsabilidad y justicia, sabiendo que todo tiene consecuencias, siempre tienen que servir para la vida, en la medida que logres ser coherente con esa meta, podrás sentir paz, gozo y alegría. En cambio con decisiones que destruyen y generan daño, no.
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