La violencia como metáfora: ciclos de poder y deseo de dominación
Rita Segato, antropóloga y pensadora feminista, propone una lectura inquietante de la violación: más que un acto puramente sexual, es una metáfora de un poder que busca perpetuarse. Según su análisis, la agresión sexual no es un fin en sí mismo sino la puesta en escena de una fantasía: la tentativa de regresar a una experiencia de dominio original que nunca puede consumarse. La aparente “saciedad” del acto se revela como un espejismo que exige repetición, una ciclicidad que define su esencia. Este ciclo encuentra afinidad con sociedades de consumo extremo, donde la satisfacción fugaz se convierte en un hábito. Igual que el mercado genera deseo incesante, el agresor persigue una plenitud que se le escapa. Pero en el momento mismo en que destruye a la víctima como sujeto, su propio poder se desvanece: la identidad del agresor dependía de esa alteridad. Así, el abuso implosiona con la desaparición de su razón de ser, ofreciendo un alivio apenas momentáneo. Segato amplía el análisis más al...